El olivar español, en un sueño profundo

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Llevamos mucho tiempo escuchando a diferentes personalidades y olivareros discutir sobre las futuras opciones del olivar y de cómo se podría “arreglar” una situación que actualmente es insostenible y sinceramente pensamos que lo que se debería analizar son los riesgos a lo que nos enfrentamos en un futuro a corto plazo; riesgos que van a determinar la rentabilidad de los cultivos tradicionales y también de los cultivos intensivos, ya que en definitiva todos los perfiles de plantaciones de cultivo tendrán en mayor o menor medida que saber adaptarse a los riesgos de los nuevos tiempos que nos toca vivir.

A continuación, detallamos lo que a título personal, consideramos como riesgos a estudiar y evaluar:

a) Riesgo Social: Las nuevas generaciones no valoran los beneficios de nuestro aceite de oliva, ya que no disponen del tiempo necesario para poder pararse a disfrutar de las virtudes de este precioso elemento que nos ofrece la naturaleza.

b) Riesgo Generacional: Cada vez, nuestro campo se está despoblando, ya que como es normal, las nuevas generaciones quieren o desean ubicarse en las grandes urbes por temas laborales, sociales, etc…

c) Riesgo Comercial: La infravaloración de este maravilloso producto en los lineales de los centros comerciales y al mismo tiempo, el excaso potencial adquisitivo de los consumidores.

d) Riesgo Cultural: Poco a poco, por factores varios, la cultura mediterránea se está perdiendo y no ha sido posible exportar, como se esperaba, este magnífico estilo de vida fuera de su natural zona de acción.

e) Riesgo de Identidad: Durante estos años, no se ha podido crear una imagen unificada y personalizada sobre el aceite de oliva, no se ha sabido ofrecer esa estructura de márketing focalizada en el producto.

f) Riesgo de Necesidad: No nos debemos olvidar, que el aceite de oliva no es un producto de consumo necesario diario, por lo cual, no podemos comparar el mismo con otros productos como el vino.

g) Riego Tecnológico: La tecnología avanza en todo el sector agroindustrial, la tecnología se ha quedado atrás en el sector del olivar.

En resumen, no hemos sabido o no hemos podido generar una confianza en nuestro producto a lo largo de estos años, no hemos creído en que el sector del olivar puede sufrir lo mismo que otros sectores agroindustriales; hemos seguido manteniendo una política ancestral en una economía global, que avanza hacia nuevas formas y hábitos de consumo.

Cuando seamos conscientes de que debemos analizar y estudiar estos riesgos y que se tienen que adoptar medidas para minimizar los mismos, seguro que entenderemos que es posible despertar a un olivar que actualmente está en un sueño profundo.