Inteligencia competitiva en el sector agrícola

La historia de la humanidad está forjada por la constante batalla del ser humano por comprender los escenarios en donde se desarrolla.

El hombre para alcanzar este objetivo, ha utilizado la información oportuna como un instrumento para determinar el fracaso o la victoria sobre aquellos elementos que él quiere conquistar. Además, el conocimiento sobre su entorno ha sido uno de los factores que le ha permitido identificar las mejores regiones para su desarrollo o para obtener la victoria militar sobre sus adversarios. Por ello, no es extraño que líderes de la talla de Moisés, patriarca del pueblo hebreo, tuviera muy presente la necesidad de poseer un conocimiento exacto del medio ambiente en donde se desenvolvía, tomando la decisión de enviar a doce espías a la tierra de Canaán para obtener datos sobre la misma.

La historia del ser humano está llena de ejemplos similares, en donde grandes dirigentes han utilizado la inteligencia como una herramienta metodológica, que ha proporcionado la facultad de conocer, analizar y comprender su entorno.

A pesar de no existir una acepción generalizada para el término, podemos definir “inteligencia”, como el producto resultante de la búsqueda, registro, análisis, evaluación, integración, comparación e interpretación de la información disponible cuyo objeto final es distribuirse transformada en conocimiento para la toma de decisiones que concierne a una nación, empresa o corporación, zona de operaciones o área específica, la cual es significativa inmediatamente o en el futuro para la formulación de planes.

La toma de decisiones en el sector privado se realiza cada vez más en ambientes con un alto nivel de incertidumbre, afectando la viabilidad de las decisiones de negocios. Retos como la seguridad corporativa, el desarrollo económico, la competencia y el acceso a nuevos mercados, se caracterizan por condiciones de información incierta, dispersa e incompleta. Este entorno demanda el desarrollo de nuevas y mejores respuestas por parte de los responsables de la toma de decisiones.


La inteligencia como un proceso sistemático y ético de recopilación, clasificación, correlación y diseminación de información y conocimiento, ofrece una herramienta inestimable para la transformación de la incertidumbre en conocimiento de riesgo, contribuyendo al desarrollo de estrategias para anticipar amenazas y capitalizar oportunidades.


Por lo tanto resulta muy importante para las corporaciones la necesidad de implementar en sus órganos decisorios el concepto de “inteligencia”, como imprescindible herramienta de conocimiento y apoyo a la toma de decisiones.

Es preciso que las directivas y órganos decisores de las corporaciones analicen y comprendan el concepto de inteligencia, sus métodos y alcances en la administración y estrategia de los negocios, ya que de manera específica, se busca conocer y desarrollar las habilidades, técnicas e instrumentos necesarios para obtener información útil, transformarla en conocimiento operable y así generar inteligencia que nos permita llegar a conclusiones valiosas para la toma de decisiones, esto mediante procesos sistemáticos e intelectuales que permitan transformar la incertidumbre en conocimiento, dentro de un contexto dinámico definido por el cambio constante.

En base a toda esta inteligencia puesta a disposición de las grandes corporaciones, estas pueden conocer la necesidad de protección de sus ejecutivos y equipos de trabajo desplazados en otros países, pudiendo planificar la misma y realizarla con medios propios, externos, o con una cooperación de ambos.

Las consultorías de riesgos internacionales deben realizarse desde una perspectiva realista y profesional, con una metodología científica, contrastada y eficiente, con la utilización de todos los medios e inteligencia disponible, tanto en origen como en zona de operaciones, por lo que es importante ser consciente de las limitaciones de la propia organización y recurrir a los servicios profesionales de empresas especializadas que puedan cubrir estas carencias y aportar su potencial en beneficio de los intereses de la corporación.